
Mi Utopía
Era tarde. Mientras intentaba aplacar la tristeza que inundaba mi alma, mis ojos repletos de lagrimas, observaban como el sol se ocultaba en el horizonte. Mi destruido espíritu no tenía mas esperanzas. Acorralada entre sombras difusas que acosaban mi mente, la ilusión de seguir había perecido.La noche se aproxima y con ella mis ganas de gritar, correr, volar, simplemente huir y nunca mas volver. Las olas del mar elogian un ritmo armónico que da paz a mi perturbada mente, victima de las penumbras del delirio y la contradicción. Ahora de mis ojos ya no brotan lágrimas, solo veo caer gotas de sangre; me horrorizó pienso en nuestra perdición. Este mundo ya no tiene remedio, lo invade el odio, el dolor, la venganza, es como si los humanos hubieran nacido sin esa sensibilidad característica de los mortales. La barca se aleja y yo junto con ella, tal vez al sueño eterno de la muerte; con sutileza deslizo la daga sobre todo mi cuerpo, el cual se hiela, el frío de la hoja cortante provocó una extrema palidez en el; no hay nadie, momento perfecto para cometer el acto que terminara con mi vida. Era ya de noche y solo me iluminaba la luz de una magnifica luna. Sentía pánico, podía percibir en mis manos un líquido rojo, mi sangre¡Dios mío!¿Qué he hecho? Acaso ¿Es que mi enloquecida conciencia ya no puede encontrar paz y tranquilidad ni en sueños?Mi barca se aleja cada vez más, y mi incrédula mente divaga entre mares de confusión. Siento un frío que se ha metido hasta lo más profundo de mis huesos, arranco mis frágiles cabellos, estoy deshecha, solo veo como vienen y van sobre las olas los pedazos de mi vida. A pesar de la enfermedad de mis ojos veo en lo alto aquel astro brillante, que me recuerda que pronto amanecerá y veré la luz del día; pero ¿Qué pasa? Acaso ¿He perdido ya la visión de la vida?... Mi barca sigue su rumbo hacia Utopía un lugar que no existe, solo en la incredulidad de mi alma. Mis alas ya no tienen el mágico don del vuelo, esa hada que llegaba a los más altos lugares del cielo, ahora solo pisa la madera de su nave.Las horas pasan y cae la noche junto con promesas, deseos y pesadillas, mis ojos se cierran ya han derramado demasiada sangre; como quisiera nunca tener que despertar. ¿Qué pasa? Una luz irradia en mi mirar y hace que mis ojos se abran… es la luminosidad del alba. Que bello es escuchar el sonido de la cálida brisa y sentir como acaricia mis mejillas, que bello es contemplar la claridad de las aguas y ver que aquellos pedazos de vida, ahora se han convertido en una vida completa.
Lo que ayer fue resentimiento, hoy, el sol, mi dios me enseña que puede convertirse en perdón, por que yo formo parte de los mortales, aquellos que cometen errores y pueden rectificar su rumbo.
Es de día y se que mis alas aun pueden hacer que vuele hacia lo alto de los cielos, hacia la magia de la vida.
Aún cuando hay nubarrones y tormentas de penas y dolor, después viene el momento en que resalta lo bello, y el dolor se vuele alegría y ganas de seguir el vuelo, en que las penas se vuelven instrumentos de fortaleza, y en que los errores se convierten en posibilidades de cambio y en una nueva fe de oportunidades. Aún puedo percibir el sonido de mi respiración, llevo la mano al pecho y siento que mi corazón late todavía; aun no he cumplido mi misión y cada latido me exhorta a cumplirla.
La barca a llegado al fin a tierra firme, y después de tan largo y exhaustivo viaje se que hay sueños y pesadillas, pero también se que debo hacer de mi vida un maravilloso sueño, sueño que debo hacer realidad.Bilp. (Méx. 2009)
Era tarde. Mientras intentaba aplacar la tristeza que inundaba mi alma, mis ojos repletos de lagrimas, observaban como el sol se ocultaba en el horizonte. Mi destruido espíritu no tenía mas esperanzas. Acorralada entre sombras difusas que acosaban mi mente, la ilusión de seguir había perecido.La noche se aproxima y con ella mis ganas de gritar, correr, volar, simplemente huir y nunca mas volver. Las olas del mar elogian un ritmo armónico que da paz a mi perturbada mente, victima de las penumbras del delirio y la contradicción. Ahora de mis ojos ya no brotan lágrimas, solo veo caer gotas de sangre; me horrorizó pienso en nuestra perdición. Este mundo ya no tiene remedio, lo invade el odio, el dolor, la venganza, es como si los humanos hubieran nacido sin esa sensibilidad característica de los mortales. La barca se aleja y yo junto con ella, tal vez al sueño eterno de la muerte; con sutileza deslizo la daga sobre todo mi cuerpo, el cual se hiela, el frío de la hoja cortante provocó una extrema palidez en el; no hay nadie, momento perfecto para cometer el acto que terminara con mi vida. Era ya de noche y solo me iluminaba la luz de una magnifica luna. Sentía pánico, podía percibir en mis manos un líquido rojo, mi sangre¡Dios mío!¿Qué he hecho? Acaso ¿Es que mi enloquecida conciencia ya no puede encontrar paz y tranquilidad ni en sueños?Mi barca se aleja cada vez más, y mi incrédula mente divaga entre mares de confusión. Siento un frío que se ha metido hasta lo más profundo de mis huesos, arranco mis frágiles cabellos, estoy deshecha, solo veo como vienen y van sobre las olas los pedazos de mi vida. A pesar de la enfermedad de mis ojos veo en lo alto aquel astro brillante, que me recuerda que pronto amanecerá y veré la luz del día; pero ¿Qué pasa? Acaso ¿He perdido ya la visión de la vida?... Mi barca sigue su rumbo hacia Utopía un lugar que no existe, solo en la incredulidad de mi alma. Mis alas ya no tienen el mágico don del vuelo, esa hada que llegaba a los más altos lugares del cielo, ahora solo pisa la madera de su nave.Las horas pasan y cae la noche junto con promesas, deseos y pesadillas, mis ojos se cierran ya han derramado demasiada sangre; como quisiera nunca tener que despertar. ¿Qué pasa? Una luz irradia en mi mirar y hace que mis ojos se abran… es la luminosidad del alba. Que bello es escuchar el sonido de la cálida brisa y sentir como acaricia mis mejillas, que bello es contemplar la claridad de las aguas y ver que aquellos pedazos de vida, ahora se han convertido en una vida completa.
Lo que ayer fue resentimiento, hoy, el sol, mi dios me enseña que puede convertirse en perdón, por que yo formo parte de los mortales, aquellos que cometen errores y pueden rectificar su rumbo.
Es de día y se que mis alas aun pueden hacer que vuele hacia lo alto de los cielos, hacia la magia de la vida.
Aún cuando hay nubarrones y tormentas de penas y dolor, después viene el momento en que resalta lo bello, y el dolor se vuele alegría y ganas de seguir el vuelo, en que las penas se vuelven instrumentos de fortaleza, y en que los errores se convierten en posibilidades de cambio y en una nueva fe de oportunidades. Aún puedo percibir el sonido de mi respiración, llevo la mano al pecho y siento que mi corazón late todavía; aun no he cumplido mi misión y cada latido me exhorta a cumplirla.
La barca a llegado al fin a tierra firme, y después de tan largo y exhaustivo viaje se que hay sueños y pesadillas, pero también se que debo hacer de mi vida un maravilloso sueño, sueño que debo hacer realidad.Bilp. (Méx. 2009)


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